LAS PREVISIONES DEL FMI LLEVAN A LOS INVERSORES A DESHACER POSICIONES EN LA RENTA VARIABLE

Las inmobiliarias cotizadas cerraron ayer en negativo, con la excepción de las dos inmobiliarias mencionadas. Entre los mayores retrocesos destaca el de Neinor (-9,92%) y Aeda (-4,57%), así como el de las dos socimis del Ibex Colonial (-4,17%) y Merlin (-3,89%). Los analistas de Barclays han centrado sus miradas en el sector inmobiliario del Ibex, y el resultado ha sido un cambio en sus preferencias. Ha reducido de sobreponderar a infraponderar su recomendación sobre Colonial, al tiempo que ha elevado su consejo sobre Merlin hasta sobreponderar, con un potencial hasta los 10 euros por acción.

El Ibex frenó de golpe su remontada. En las seis últimas jornadas sólo había cerrado una vez a la baja, y en su escalada había recuperado 1.000 puntos desde los mínimos de cierre que registró hace un mes, el 16 de marzo, cuando tocó suelo en 6.107 puntos. A pesar de remontar un 16% desde ese nivel, el Ibex acumulaba al cierre de ayer unas pérdidas del 25% en lo que va de año.

Las previsiones del FMI, dadas a conocer el martes, constataron la gravedad de la contracción, hasta un 8% del PIB en España en 2020 y un 3% de media en la economía mundial.

Para intentar paliar esta situación, los mercados cuentan con estímulos adicionales a las medidas billonarias adoptadas ya por gobiernos y bancos centrales. China ha anunciado una nueva rebaja de los tipos de interés, con el fin de acelerar la reactivación de su economía después del parón adoptado por el coronavirus.

La medida tiene un efecto limitado en los mercados, incluido el de las materias primas. Los sobresaltos en las Bolsas coinciden con un nuevo desplome en el precio del petróleo. El barril de Brent amplía el correctivo de ayer y cotiza a 28 dólares, mientras que el barril tipo West Texas, de referencia en EEUU, se cambia por 20 dólares con lo que se acerca a los mínimos de la crisis. Los recortes históricos de producción no evitan las caídas. La AIE ha pronosticado un derrumbe de la demanda de 29 millones de barriles en abril, el peor mes de la historia, y el mes previo al inicio de los recortes pactados por la OPEP+, al tiempo que advierte que este desequilibrio pondrá «al límite» la capacidad de almacenamiento de crudo.

El resurgir de la inestabilidad en el petróleo no es el único factor que pone en guardia a los inversores. Desde ayer encaran un nuevo frente: la temporada de presentación de resultados empresariales, marcada irremisiblemente por la distorsión provocada por el coronavirus. Según señala hoy Barclays, los resultados pondrán los pies en la tierra a los mercados tras el último rally, por lo que invita a los inversores a abrocharse los cinturones de seguridad. En una línea similar, desde Natixis advierten que «los mercados están actualmente subestimando el impacto en los beneficios de la completa paralización de la actividad y particularmente la lentitud con la que se recuperará». Y desde Axa prevén unos resultados que «serán mucho peor de lo previsto».

El parón en la mejora de los mercados activa la recuperación del dólar. El euro se estanca en los 1,09 dólares, y la libra en los 1,25 dólares, a la espera de cifras macro previstas para hoy como las ventas minoristas de EEUU.

En el mercado de deuda pública, la prima de riesgo de España se amplía hasta el entorno de los 130 puntos básicos. El interés exigido al bono español a diez años repunta por encima del 0,80%, mientras que el bund alemán se acerca al -0,50%.

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