EL IBEX SUFRE LA PEOR SESIÓN DE SU HISTORIA, ASÍ COMO LAS INMOBILIARIAS

Ni las intervenciones de Lagarde ni de Sánchez lograron frenar la caída del Ibex, que tuvo ayer la peor sesión de su historia, con una caída del 14,06% hasta los 6.390,90 puntos y ya pierde un 36,6% desde los máximos de hace apenas tres semanas. Las inmobiliarias siguen la misma tendencia.

En el sector inmobiliario cotizado, ni socimis ni promotoras residenciales logran zafarse de las caídas debidas a la fiebre vendedora que se ha apoderado de los inversores. Colonial (-15,62%) bajó más que el selectivo y Merlin (-11,92%) deja a su acción en los 9,45 euros, por debajo de los 10 euros con los que debutó en el parqué. Las promotoras residenciales de mayor tamaño han tenido un comportamiento similar, Aedas (-14,25%) y Metrovacesa (-17,73%), siendo la mejor parada Neinor que se dejó un 0,36%).

La caída de los mercados no encuentra suelo y la magnitud de las restricciones insólitas adoptadas por los gobiernos para combatir la propagación del coronavirus no hace más que agravar los temores a un auténtico shock en la economía mundial. Como bien señalan varias firmas de análisis, las decisiones de Italia de cerrar todos los negocios y de Estados Unidos de suspender los vuelos a Europa sitúan la crisis en una nueva dimensión.

Las alertas de recesión económica se multiplican y el pesimismo se traslada ya a los resultados de las empresas correspondientes, al menos, a los tres primeros trimestres del año. Con este panorama, el vendaval bajista ha arreciado otra vez en la renta variable europea. A la hora de buscar motivos de alivio, todas las miradas estaban puestas en la reunión del Banco Central Europeo. Las drásticas medidas (en forma sobre todo de rebajas de tipos) adoptadas por la Fed de EEUU y por el Banco de Inglaterra habían elevado la presión sobre un BCE que contaba con un margen de actuación mucho más reducido. Al final, para sorpresa de gran parte del mercado, ni siquiera ha bajado la facilidad de depósito (desde el -0,50% al -0,60%, como esperaban los analistas). Lo que sí ha aprobado es la otra vía de estímulos que anticipaba el mercado, nuevas compras de activos y créditos baratos para aliviar los efectos del coronavirus.

Las medidas, lejos de suavizar las alertas en los mercados, han aumentado la desbandada inversora. La Bolsa española no ha logrado escapar a este nuevo desplome. Después de sufrir caídas próximas al 6% durante la primera mitad de sesión, ha agravado su desplome tras conocerse las medidas del BCE, más limitadas de lo esperado. Al cierre, el selectivo español se ha dejado un 14,06% hasta los 6.390,90 puntos, en la peor sesión de su historia. En tan solo tres semanas, el índice se ha dejado más de un tercio de su valor.

El pesimismo económico eclipsa los efectos de un drástico recorte de producción en la industria estadounidense de shale oil, y el barril de Brent se hunde hasta los 33 dólares, más cerca de los mínimos de 31 dólares que registró en el derrumbe histórico del lunes.

En medio de los brotes de pánico reflejados por los mercados, los inversores acuden de nuevo al dólar como opción más defensiva. Después de las sorpresas que ha deparado el BCE, el euro baja hasta los 1,11 dólares, y la libra cae por debajo de los 1,26 dólares.

Las ventas también llegan al mercado de deuda. La rentabilidad del bono español se dispara al filo del 0,50%, de forma que la prima de riesgo aumenta sustancialmente, hasta superar los 120 puntos básicos.

A pesar de la magnitud de la desbanda que sufren los mercados, el oro sigue sin aprovechar el clima de aversión al riesgo. El metal precioso, uno de los activos refugio por excelencia, llega a perder los 1.600 dólares por onza, lejos de los 1.700 dólares que alcanzó el pasado lunes.

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